miércoles, 9 de julio de 2014

GAMIFICACIÓN ¿Realmente eso sirve para algo?

Hace unos días una amiga me contaba que eso de "la gamificación" estaba de moda en los Departamentos de Recursos Humanos de las empresas. Llámalo gamification, gamificación o ludificación, el caso es que está entrando fuerte. ¿es algo nuevo o es más viejo que los caminos?

Tengas hijos o no, sabes que a los bebés se les entretiene en la comida haciendo el avión con la cuchara, cuando son niños de 4 años se comen encantados los trozos de merluza con forma de estrella, avión o delfín. Los paquetes de galletas están llenos de personajes de la tele e incluso los cereales para mejorar la digestión proponen en sus envoltorios recetas para pasarlo mejor. Todos conocemos esa tienda de muebles en la que puedes probar y explorar antes de decidir la compra y una tarjeta de crédito dorada provoca la admiración de los invitados a la cena. Las compañías aéreas dan puntos y reconocimientos a los viajeros habituales y Linkedin te pone el título de "eminencia" cuando tienes una red de contactos amplia.

"esa tienda de muebles en la que puedes probar y explorar antes de decidir la compra"

Con estos ejemplos quiero mostrar que el ser humano juega desde bebé, y sigue jugando a lo largo de toda su vida, por mucho que "la sociedad" se empeñe en decirnos que los adultos tenemos que ser serios y analíticos. El juego está dentro de nosotros y cada uno de nosotros lleva dentro un jugador nato, ya sea en forma de explorador o coleccionista, para conseguir interacción social o si su objetivo último sea derrotar a todos sus adversarios.

Mi opinión es que la gamificación ha llegado para quedarse, suponiendo una estrategia más dentro de las organizaciones para avanzar hacia los objetivos. Entre los usos más significativos está el del marketing (ya he hablado de algunos ejemplos al inicio), pero me gusta el potencial que se puede desarrollar en el campo de la salud y de los recursos humanos en las organizaciones.

Uno de los principales problemas en la instauración de conductas prosalud es la motivación de la persona. Está claro que nadie quiere estar enfermo pero también es verdad que, mientras no se tiene enfermedad alguna, se hace cuesta arriba el comer cinco verduras y frutas al día, salir a caminar, correr durante una hora o no fumar. Aquí la gamificación puede ayudar, y mucho. Al fin y al cabo se trata de potenciar la motivación intrínseca hacia la actividad que resulta aburrida en esos momentos. Este tipo de motivación es la que tenemos cuando hacemos algo que nos gusta de verdad, aunque la gente de nuestro alrededor diga el famoso "eso no lo hago ni aunque me paguen". Suelen ser actividades duras, que requieren esfuerzo y atención, que generan un "estado de flujo" que nos llena de bienestar. Para algunos supone hacer tallas de madera, para otros hacer mantas de lana a mano, o correr una maratón, o sacarse la segunda carrera universitaria. El hecho es que, aunque parezca mentira, se pueden convertir actividades que suelen ser aburridas o aversivas para mucha gente en otras que tienen cierto atractivo. Y eso se consigue introduciendo elementos y mecánicas de juego en las actividades.

Como en muchas cosas, no estoy diciendo que sea algo fácil, ni siquiera que funcione en todos los casos. Pero es una parte más de una posible solución a temas complejos, como es el caso de los recursos humanos en las organizaciones, donde a veces la motivación brilla por su ausencia.

Seguiré hablando de este tema, tan complejo y a la vez apasionante.
María Gutiérrez Menéndez


jueves, 19 de junio de 2014

¿Navegas bien en la incertidumbre?

Toma más relevancia que nunca el que "la única certeza es el cambio". Queriendo o a la fuerza, todos estamos metidos en una vorágine de cambios que nos tocan más o menos de cerca. Puede ser el trabajo, puede ser el lugar dónde se vive, la pareja, los niños que van creciendo...incluso nuestra personalidad va cambiando, aunque nosotros nos veamos "como los de siempre".

La forma de tomarnos las cosas en medio de la incertidumbre va a depender de muchos factores, pero el más importante es el que está dentro de nosotros. Cuestiones como nuestra personalidad, nuestro autoconcepto, autoeficacia, locus de control, motivación y resiliencia marcan la forma de navegar y de conseguir no zozobrar aunque la tormenta de cambios tenga la fuerza de un huracán.
No pretendo aquí hablar en profundidad sobre cuáles son las habilidades que caracterizan a las personas que se desenvuelven mejor en el cambio (de eso hay un montón de artículos en Internet), sino de mi experiencia propia, que puede que sea la de otras personas.
Creo que hay dos tipos de cambios: el forzoso o indeseado, y el deliberado. El primero asusta cuando tiene un componente negativo. Todo el mundo estará de acuerdo que un despido no deseado pues puede dejar a la persona totalmente indefensa, al igual que mil desgracias a las que estamos expuestos y que nos dejarían anulados en caso de suceder.
Pero hay cambios que se deciden, que son fruto de una gran deliberación. Pueden ser grandes, o pequeños, inmediatos o postergados a que ocurra otra situación, pero siempre tienen un toque de ilusión que motiva y hace que lleguen a ser posible.
Una vez tomada la decisión, ahí entran ya a jugar el resto de factores de la persona, que harán que la travesía hasta el nuevo destino sea algo placentero o que se convierta en un camino empedrado de problemas y frustraciones.
En estos últimos meses estoy pasando por grandes cambios vitales que me han puesto a prueba en numerosas ocasiones. A pesar de ello, estoy disfrutando el camino y creciendo, aprendiendo.
Espero verte de nuevo en mi nueva etapa, que comienza enseguida.
Bss

lunes, 2 de junio de 2014

El rey, las elecciones y el fúlbol ¿y tú qué?

Hoy es el rey que abdica, la semana pasada fueron las elecciones europeas, un día antes el fútbol. Las noticias se quedan obsoletas en unas horas y nosotros estamos deseando más y más información. Fagocitar todo lo que está a nuestro alcance a través de cualquier sentido. Lo importante es estar "al día", actualizado. ¿no?

Pues creo que no, que esa ansiedad por la noticia hace que nos desconectemos de nuestra realidad, que realmente es lo importante en este momento. Parece que nos pasamos la vida volcados al exterior y nos descuidamos a nosotros mismos. Ya sabes eso de que el pasado ya pasó y el futuro nunca llega, porque cuando llega es presente. Entonces, esa rutina de devorar minutos centrados en lo ajeno, pues parece no ser una buena política a seguir en nuestra vida si queremos tener algo de control sobre ella.

Tener el control de cada uno de los minutos de nuestro presente no es algo fácil, y necesita entrenamiento. El mindfulness consiste en simplificar la experiencia al máximo, simplemente estar atentos a lo que sucede alrededor, sin juzgar, sin obsesionarnos con manejar, con aceptación y curiosidad por lo que está realmente pasando.

En fin, que es importante vivir nuestra propia vida en vez de la del rey, los políticos, los futbolistas y cualquier otra persona que salte a la palestra en este mismo momento. Hay momento para todo.

María Gutiérrez



viernes, 16 de mayo de 2014

Sonríe para que el mundo sonría

En un vídeo, una chica sonríe durante unos segundos y consigue que el espectador sonría también. La sonrisa es el pegamento social universal y puede alegrarte el día.


Si estás viendo a otra persona que te sonríe, tu cara se relajará y acompañará el gesto, haciendo que ambas os sintáis bien. Es algo que llevas en los genes, cualquier persona. No depende de culturas, ni de edades.

Disfruta de este gesto tan sencillo que ayuda a que tu vida sea mejor.

María

miércoles, 23 de abril de 2014

Hazte un favor...innova.

"La innovación nos sacará de esta crisis." Bien podría ser el titular de una noticia de un día normal que ha salido de la boca de un político cualquiera. Los políticos hablan, todo el rato. La mayoría del tiempo están perdidos en su mundo, pero en raras ocasiones dicen algo con un poco de sentido. Suponen que en alguna parte habrá alguna solución, aunque estén tan lejos de ella que, si la ven, no la distinguen de un punto en el horizonte. Con la innovación les pasa eso, ¿verdad?

Ahora bien, sería menos preocupante, al menos para mí, si sólo fuesen los políticos los que tienen carencias respecto a la importancia de la innovación como motor para salir de la situación crónica e insostenible en la que nos encontramos. Pero lo que veo a mi alrededor es que empresarios, emprendedores y trabajadores no saben, no valoran o directamente desdeñan lo que la innovación puede hacer por todos.


Comenzando por la definición, que hay muchas, personalmente me gusta aquella simple que dice "utilizar la creatividad para producir algo". Entonces, la diferencia entre creatividad e innovación es que la segunda implica crear algo que se puede utilizar y que es mejor que lo que había hasta ese momento. Es algo que se puede meter en lo cotidiano, por ejemplo, en el trabajo, pues puedes cambiar un proceso que estás harto de realizar 1000 veces sabiendo que es ineficiente y que se podría hacer de otra manera: más rápido, más barato, más....algo. Mejor.


En estos días tengo en mis manos varias publicaciones sobre innovación, que estoy acometiendo la agradable labor, en la mayoría de los casos, de leerme a fondo, analizando, conociendo los pedacitos en los que se puede desmontar este concepto tan manoseado y, a la vez, tan pocas veces puesto en práctica de forma real.

La pregunta después de leer tantas páginas y páginas sobre el tema es:

¿Hacia dónde hay que dirigir los esfuerzos para promover la innovación?¿A aumentar la financiación?

Mi opinión es que esa es una visión simplista, pues somos las personas, con nuestras expectativas, esfuerzos, relaciones actitudes, conductas y nuestra pasión, las que podemos cambiar el panorama.


jueves, 10 de abril de 2014

Seguro que serías un jefe de la leche

Según un estudio, el 80 % de los jefes creen que son la leche, pero sólo el 40 % de los empleados creen tener un buen jefe. ¿Cómo se come esto?¿Es que cuando uno es jefe piensa que todo el mundo le quiere?¿o cuando se es empleado hay que odiar a los "de arriba" de forma sistemática?

Este dato refleja la disparidad de opiniones fruto de la diferencia de roles, está claro. Lo preocupante es el abismo entre esa diferencia.

Hay mucha literatura sobre cómo tiene que ser o no un buen jefe, pero realmente la dificultad está en poner en marcha la teoría. Conozco consultores que se dedican a hacer cursos sobre habilidades directivas, o sobre trabajo en equipo, o sobre gestión del tiempo, pero que en el día a día de su empresa, la realidad es bien distinta.



Revisando bibliografía, preguntando a colegas, mirando mucho en Internet y fruto de mi propia experiencia como empleada y también como jefa, creo que una persona que lidere un equipo debe hacer, al menos, lo siguiente:
  1. Tener claros los objetivos de su empresa y las estrategias para conseguirlos. Es desesperante para todos, y sólo genera frustración, el que "nadie sepa lo que hay que hacer" porque los objetivos cambien cada día y las estrategias varíen cada 10 minutos.
  2. Pensar que varias cabezas piensan mejor que sólo una. Está claro que no se pueden tomar decisiones de forma asamblearia entre todos los empleados, pero el líder sí que debería escuchar las opiniones de los demás antes de tomar una decisión.
  3. Conocer lo mejor posible a las personas de su equipo. En lo profesional, por supuesto, pero también saber cómo es su personalidad y estar al corriente de sus necesidades y expectativas.
  4. Informar a los colaboradores de las cuestiones importantes de la empresa. Para llegar a puerto, todo el mundo debe remar en la misma dirección. El oscurantismo y la incertidumbre descolocan y generan fantasmas que pueden dar al traste el mejor de los proyectos.
  5. Gestionar las relaciones entre los empleados. Conflictos los habrá siempre, porque somos humanos. La diferencia está en cómo los afrontemos.
  6. Promover que las personas se desarrollen en la empresa y se comprometan.
  7. Ser una persona con sentido común, coherente, íntegra y que inspire a sus colaboradores.
Entonces, ¿tú serías un buen jefe?¿o ya lo eres?¿cómo ves el tema?
Cuéntamelo


María Gutiérrez

lunes, 31 de marzo de 2014

¿Tienes lo que te mereces?

La semana pasada un amigo me contaba lo bien en la vida: tenía una familia sin problemas, dinero suficiente para muchos lujos y trabajaba en algo que disfruta a cada momento. Está claro que es de agradecer el ver cómo a alguien cercano lo pasa tan bien, pero lo que más me llamó la atención fue su argumento de por qué le pasaba todo eso: "la gente tiene lo que negocia, no lo que merece". Implícitamente, estaba diciendo que él no esperaba a verse merecedor de las cosas para ir a por ellas, sino que negociaba día a día para conseguirlo y mantenerlo.
Y ahora tú, ¿tienes lo que mereces? Puede que también te hayas creído que hay que estudiar mucho, esperar, no "dar la lata", dar los pasos necesarios, no precipitarse, ir por el caminito y, al final, conseguirás tu reconocimiento. Ahora evalúa, ¿cuántos años tienes?¿realmente has conseguido lo que se supone que mereces?
Si la respuesta es negativa, pues cambia de estrategia y comienza a negociar. ¿por dónde comenzar?.Lo primero que tendrás que tener claro son tus objetivos ¿ya los tienes? Después, cultiva tu asertividad, es decir, saber mantenerte firme en tus convicciones pero sin ofender a los demás.
El objetivo de la asertividad es conseguir una situación en la que todas las partes ganan. Eso, claro está, no es algo fácil, por ello tiene que ser algo aprendido y consciente, que tendrás que poner en práctica todos los días hasta que te salga solo.
Para ello, tendrás que hacer lo siguiente:
  • Escuchar realmente a la persona a la que tienes delante. Esfuérzate por escuchar cada una de las palabras sin interrumpir.
  • No muestres emociones descontroladamente. Mientras escuchas, tienes tiempo para madurar tus pensamientos y ordenar tus argumentos. Tu cuerpo debe mostrar también ese control emocional. Vigila tus posturas, resoplidos, a dónde miras, etc.
  • No te tomes las cosas personalmente. Separa a la persona del problema, eso te dará perspectiva.
  • Mantén el contacto visual. La otra persona debe saber que tiene toda tu atención.
  • Habla con voz controlada, expresando tranquilamente tu opinión y aportando a la conversación en vez de menoscabándola con mensajes destructivos.
Mejorar tu asertividad es una inversión a largo plazo. Cada vez serás capaz de negociar mejor y así optar no sólo a lo que te mereces. Invierte en tu capital social.