El video blog en el que hablo de mi experiencia como emprendedora y sobre el ecosistema startup en España.
Si estás pensando en emprender o ya has iniciado tu empresa, seguro que te interesa conocer la experiencia de otras personas en el mundo de los negocios.
La
semana pasada un amigo me contaba lo bien en la vida: tenía una
familia sin problemas, dinero suficiente para muchos lujos y
trabajaba en algo que disfruta a cada momento. Está claro que es de
agradecer el ver cómo a alguien cercano lo pasa tan bien, pero lo
que más me llamó la atención fue su argumento de por qué le
pasaba todo eso: "la gente tiene lo que negocia, no lo que
merece". Implícitamente, estaba diciendo que él no
esperaba a verse merecedor de las cosas para ir a por ellas, sino que
negociaba día a día para conseguirlo y mantenerlo.
Y
ahora tú, ¿tienes lo que mereces? Puede que también te hayas
creído que hay que estudiar mucho, esperar, no "dar la lata",
dar los pasos necesarios, no precipitarse, ir por el caminito y, al
final, conseguirás tu reconocimiento. Ahora evalúa, ¿cuántos años
tienes?¿realmente has conseguido lo que se supone que mereces? Si la
respuesta es negativa, pues cambia de estrategia y comienza a
negociar. ¿por dónde comenzar?.Lo primero que tendrás que tener
claro son tus objetivos ¿ya los tienes? Después, cultiva tu
asertividad, es decir, saber mantenerte firme en tus convicciones
pero sin ofender a los demás. El
objetivo de la asertividad es conseguir una situación en la que
todas las partes ganan. Eso, claro está, no es algo fácil, por ello
tiene que ser algo aprendido y consciente, que tendrás que poner en
práctica todos los días hasta que te salga solo. Para
ello, tendrás que hacer lo siguiente:
Escuchar
realmente a la persona a la que tienes delante. Esfuérzate por
escuchar cada una de las palabras sin interrumpir.
No
muestres emociones descontroladamente. Mientras escuchas, tienes
tiempo para madurar tus pensamientos y ordenar tus argumentos. Tu
cuerpo debe mostrar también ese control emocional. Vigila tus
posturas, resoplidos, a dónde miras, etc.
No
te tomes las cosas personalmente. Separa a la persona del problema,
eso te dará perspectiva.
Mantén
el contacto visual. La otra persona debe saber que tiene toda tu
atención.
Habla
con voz controlada, expresando tranquilamente tu opinión y
aportando a la conversación en vez de menoscabándola con mensajes
destructivos.
Mejorar
tu asertividad es una inversión a largo plazo. Cada vez serás capaz
de negociar mejor y así optar no sólo a lo que te mereces. Invierte en tu capital social.
Está
muy de moda el haber cambiado el nombre de Consejero Delegado por CEO
(Chief Executive Officer). La cuestión es que, llames como lo
llames, ¿qué es lo que hace en una startup?
Imagínate
a un director en su atril, solo completamente. La batuta en la mano.
Ningún músico aún en el escenario. Tiene la partitura delante pero
no puede hacer sonar la música. Para eso necesita, al menos, a
alguien que sepa tocar y que esté dispuesto a seguir sus órdenes.
Si sólo cuenta con el violinista principal, éste tocará de acuerdo
a su criterio, y el director seguirá sirviendo de bien poco.
Para
hacer bien su trabajo, el director llamará a otros instrumentos de
cuerda, de viento, percusión. Cada uno hará su labor y la dirección
se encargará de que la partitura se ejecute según lo previsto,
además de añadir su propio toque personal. Será imprescindible que
el grupo completo interiorice la esencia de la sinfonía para que
suene adecuadamente y embelese al público.
Entonces,
ya en una startup, ¿qué ocurre si el CEO sólo se dedica a su área
de experiencia? Ya sean los conocimientos técnicos, o el marketing,
o definición de producto. Pues que la orquesta estará sin rumbo al
no tener un sentimiento global de lo que se quiere transmitir. Las
cuitas internas entre instrumentos comenzarán a surgir, cada uno
sintiéndose más importante que el de al lado. Y la obra final será
un fiasco, con el público abucheando y levantándose a reclamar su
dinero ante tamaño desastre.
Como
en una orquesta hace falta un Director para que cada instrumento no
se vaya por los cerros de Úbeda, en una empresa hace falta alguien
que dirija y que se encargue de marcar la visión, de embarcar al
equipo inicial, definir el producto o servicio, conseguir que se
venda al cliente y que la organización perdure.
Al
emprender, esto que parece tan básico, suele dar lugar a varios
errores:
Ninguno
de los socios quiera dirigir porque nadie quiere cortar "el
buen rollo" tomando las decisiones complicadas. Ya sabes sobre
la soledad del mando.
Todos
los socios quieran mandar y ser CEO, dando lugar a una startup con 3
o más consejeros delegados tomando las decisiones asambleariamente.
Totalmente inoperativo.
El
emprendedor quiere hacer todo solo y acaba convirtiéndose en un
hombre-orquesta.
Por
tanto, deja claro desde el primer día quién manda y cuál es la
visión de la empresa.
Ir "a lo que salga".
El que te valga lo mismo una
empresa que otra dice poco sobre tu conocimiento de tí mismo. Sé
exigente contigo y también con los demás.
Olvidar qué es lo que
te gusta (y se te da mejor) y obcecarte en buscar "algo de lo
mío". ¿cuándo fue la última vez que decidiste "qué
era lo tuyo?".¿tenías 18 años y acababas de terminar el
Instituto y no sabías qué hacer con tu vida?¿o realmente la
elección de tu profesión es fruto de una reflexión sobre lo que
te gusta hacer en la vida y lo que de verdad te llena?. Saber lo que
te gusta y lo que no hará que te fijes en metas adecuadas a tus
valores y estilo de vida, y eso hará que tu motivación aumente.
Desconocer los entresijos
del sector en el que quieres trabajar. Por muy duro que parezca,
necesitas saber cómo funcionan las cosas antes de meterte en
harina, y eso raramente se aprende en la Universidad. Al igual que
conoces exactamente en qué barrios están los bares de copas que
ponen la música que te gusta, deberías conocer dónde está lo
mejor del sector y qué hábitos tiene.
Enviar 200 currículum
iguales por internet en una mañana. Sería el equivalente a entrar
en un local de copas y gritar "¿alguien se viene conmigo?".
Seguramente el éxito será pequeño. A las personas (y a las
empresas) se les conquista conociéndoles y ofreciéndoles algo que
despierte su interés. Con la estrategia de tratar a todo el mundo
como ganado, pocos resultados óptimos lograrás.
Aislarte en tu casa o con
tus amigos. Para conocer empresas nuevas hay
que salir a buscar, al igual que para conocer gente nueva.
Introdúcete en el sector que has elegido conscientemente (igual que
entrarías como por tu casa en tu garito favorito) y ponte como meta
conocer a las personas relevantes en él. No lo conseguirás en un
día, pero nunca llegará si no lo intentas.
Desesperanzarte porque
conoces a alguien que lleva 1 año buscando curro. Al igual que no piensas que
nunca te casarás porque tu primo de 45 años siga soltero, no
deberías desalentarte pensando que no encontrarás trabajo porque
tus amigos no lo consiguen. Cada persona es única, creételo.
Que tu motivación esté
basada en recompensas externas. A todos nos gusta vivir bien,
pero igual que no elegirías una pareja por lo bien que hace las
lentejas o cómo limpia los baños, también algo de romanticismo
debería guiarte a la hora de buscar trabajo. Tu motivación tiene
que estar libre de recompensas exteriores y basarse en lo que
realmente quieres hacer. Otra cosa es que a nadie le amargue un
dulce cuando llegue.
Pensar que cada
entrevista es de vida o muerte. Cuando tienes 17 años no
piensas que te vas a casar con cada ligue que te encuentres, y eso
hace que, milagrosamente, aumente la cantidad de gente que conoces y
con la que te relacionas. Esa misma actitud deberías tenerla frente
a una entrevista de trabajo: no pienses que es ahora o nunca,
simplemente ponte la meta de crear nuevas oportunidades, que te
llevarán a más entrevistas y ahí encontrarás algo que te
ilusione. El depositar todas tus esperanzas a la primera de cambio
puede hacer que te precipites y los nervios te traicionen. Aprovecha
la oportunidad sin agobios.
Tener demasiadas
expectativas respecto a "trabajar en la empresa cual". ¿Conoces el refrán de "Cuidado
con lo que deseas"? Pues en ocasiones el refranero español no
anda muy desencaminado. También podemos utilizar el "no es oro
todo lo que reluce" y alguno más. El caso es que no siempre la
mejor solución para tí y tu estilo de vida es buscar la pareja más
cañón y que más dinero gana, si no alguien que se adecúe a tus
valores y a tu estilo de vida. Probablemente serás más feliz.
Enfadarte porque las
cosas no te salen a la primera. Parece una cuestión tonta, pero
"el que la sigue la consigue". La cultura del esfuerzo
puede considerarse un poco anticuada, pero la realidad es muy
tozuda, ¿verdad? Si realmente ya sabes cuál es tu meta, has
elegido el sector donde vas a desarrollar la profesión de tu vida,
conoces a fondo la empresa en la que vas a hacer una
entrevista....Respira hondo, saca tu lado positivo y enfréntate a
la situación con la mejor de las actitudes. ¿Y si no sale? Pues ya
tienes la receta: eres un ser humano único y vas a crearte más
oportunidades.
Ya
sabes: sal a buscar lo que quieres. Este texto fue redactado por María Gutiérrez y publicado por primera vez en el blog de e-TECMA LEARNING.
Hace
unos tres meses me presenté a un concurso de ideas para startup. Era
la única mujer de las 15 candidaturas. Antes de salir al salón de
actos estábamos todos los equipos en una sala y una persona de la
organización, en un intento por ser agradable e intentar minimizar
aquel hecho tan sobresaliente, me dijo "seguro que es una
ventaja para ti el ser la única chica, así te mirarán más el
proyecto". No salí ganadora, pero fue un alivio el que mi
género no tuviese relación con el éxito en la competición.
Hoy,
dos días después del DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA,
las redes sociales y los medios siguen hablando de este tema. Y es
que es un tema importante, pero no sólo para un día, sino para los
365 del año.
Los
datos gordos sobre la desigualdad de género en la empresa son
bastante reveladores:
De
los 470 consejeros del IBEX, sólo 3 mujeres tienen funciones
ejecutivas.
Las
matrículas de mujeres en carreras técnicas y tecnológicas es
menor del 10 %.
Luego
está el día a día que muestra una realidad muy tozuda. Por
ejemplo, en los saraos de emprendedores, las mujeres no suelen llegar
al 10 %. Ni como ponentes, ni como oyentes. La pregunta es ¿por qué?
En
mi experiencia como profesional de la ingeniería durante más de 10
años y como empresaria del mundo técnico e Internet durante los
últimos 5 años, lo que he visto es que, simplemente, hay poquísimas mujeres en los puestos directivos en las empresas privadas.
El
ambiente masculino es el dominante, y eso se extiende a las
relaciones sociales que imperan en las empresas. Esto hace que
habitualmente las mujeres queden fuera de los círculos informales de
poder, terminando marginadas de forma no voluntaria por ninguna de
las partes en la mayoría de los casos. Este aislamiento favorece la
activación de los estereotipos y que las mujeres tengan que mostrar
sus méritos para poder romperlos, apareciendo así el efecto que
ellas tengan que conseguir logros antes de ascender, mientras que
ellos suben al revelar su potencial.
El
problema es de calado hondo, ¿cómo se cambia eso?. Pues no
esperando que sea de la noche a la mañana, por supuesto. Trabajando
duro y demostrando que nuestro género define mucho de nuestra
personalidad, pero no la valía personal, ni las competencias ni las
habilidades necesarias para ocupar puestos directivos o para
emprender. Es nuestra responsabilidad el desarrollar nuestro
potencial y nuestro talento, independientemente de la cerrazón
mental de los y las que tengamos a nuestro alrededor que anteponen su
sexo a la persona que tienen enfrente.
No se trata de ir de solitaria
por la vida, pero a la hora de emprender es muy necesario pensar bien
si necesitas o no llevar socios contigo. Hazte la pregunta "¿realmente
los necesito?".
Como dice Fernando Trías de Bes
en "El libro negro del emprendedor", hay muchos motivos por
los que puedes comenzar tu aventura empresarial en compañía. Ahora
el tema está en saber si esos motivos te convienen o no en el medio
y largo plazo.
En estos últimos años he leído
muchas clasificaciones sobre los socios: socios- trabajadores,
socios-capitalistas, socios-tecnológicos...montones. Pero,
personalmente prefiero otra clasificación: los que son buenos para
tí, y los que no. Si decides tener compañía a la hora de
emprender, que sea una decisión lo más masticada posible, que
valores bien los pros y los contras. Y eso suele ser bastante difícil
de hacer.
¿Por qué?
Porque a veces la persona
que crees que tiene que ser tu socia es tu pareja, algún familiar o
tu amigo de toda la vida. En este caso los lazos emocionales toman
una importancia enorme que, previsiblemente, no te dejen tomar las
mejores decisiones desde un punto de vista empresarial.
Porque a veces invitarás
(si no lo has hecho ya) a participar a personas "que saben
mucho de lo suyo". En este caso será el brillo de su
experiencia lo que te deslumbre y no te deje actuar como deberías.
Le escucharás con atención y pensarás que sus palabras son oro
"porque ya ha pasado por mucho". En este caso el problema
será desmarcarte, eliminar los sentimientos de inferioridad y
mantener tu criterio.
Porque a veces, simple y
llanamente, te equivocarás de persona. Y lo que pensaste que era un
príncipe azul, se te volverá un sapo a la primera de cambio y no
sabrás cómo quitártelo de encima.
Porque la vida cambia, la de
todo el mundo. Los objetivos vitales no son los mismos a los 25 que
a los 35 o a los 45 y eso va a influir mucho, mucho en la toma de
decisiones en la empresa. No somos robots que diferenciamos al 100 %
la "vida profesional" de la "vida laboral". Todo
se mezcla en la persona, por eso es tan, tan importante estar bien
en ambos ámbitos.
Entonces, ¿realmente no puedo
tener socios?
No, hay ocasiones en las que
compartir tu empresa puede estar realmente bien. Por mi experiencia y
también la de personas que tengo alrededor, un buen socio tiene las
siguientes características:
Ya te conoce en el ámbito
profesional. Igual que no te casarías con nadie de sopetón en la
primera semana de novios y prefieres convivir antes de dar ese paso,
pues con tu socio es mejor que te conozcas del trabajo o similares.
Que sepáis qué es lo que puede dar de sí cada uno, y que los
cabreos por "esto lo haces tú" ya hayan pasado hace
tiempo.
Compartes valores vitales.
Es decir, es alguien a quien valoras como persona, seguramente
conocerás también a su familia y te parece estupenda. Además, los
dos pensáis que queréis ser ricos, o que os conformáis con vivir
cómodamente pero sin lujos, o que no os importa no ganar ni un euro
en X años. Lo que sea, pero que esté claro desde el principio.
Muchos problemas llegan cuando a alguien le importa mucho la pasta y
al otro no.
Sabe de qué pie cojeas y te
conoce "como si te pariera". De esa manera, no caben los
"es que me estás defraudando" o "yo no pensé que
eras así". Fuera reproches. El que se mete en el ajo, sabe
bien a quién lleva al lado. Como en una pareja, vamos.
Competencias y habilidades
complementarias y compatibles, no sólo profesionales, sino también
a nivel personal. Si uno es un cabra loca, muy social y que comparte
todo hasta con las piedras, pues que el otro pueda pararle los pies
y sea una persona con la cabeza fría. Si uno es ingeniero, que la
otra sea economista. Los roles tienen que estar bien definidos a
todos los niveles. Eso enlaza con el siguiente punto.
Se deja claro quién manda y
quién no. Independientemente de cuál es la participación social
de cada uno, tiene que haber una cabeza solamente. La bicefalia no
funciona.
La visión de la empresa
está clara y es compartida. ¿dónde queremos estar en 3
años?¿expansión internacional o no nos movemos de nuestro
barrio?¿vamos a orientarnos al cliente o la empresa está antes?
Todas estas preguntas tienen que ser respondidas de forma honesta y
clara, para que la visión de los socios sea compartida.
Seguramente algunas cosas más se
me quedan en el tintero, pero todo se resume en lo siguiente: Acompáñate sólo de personas
que te aporten valor a todos los niveles, con los que te sientas
comprendida y respetada y que tengan claro que el camino empresarial
va al mismo sitio.
En el
resto de los casos, y volviendo a Trías de Bes: subcontrata, habla
con un banco, emplea, haz terapia o deporte. Te saldrá más barato y
ganarás salud.
Me llamo María Gutiérrez y en este videoblog hablaré de mi experiencia como emprendedora. Tocaré los temas básicos que nos ocupan, como el plan de negocio, los socios, la búsqueda de financiación...
En mi caso, mi proyecto tiene relación con la Psicología y la tecnología, ambas cuestiones me apasionan. Si a ti también te pasa lo mismo, pues acompáñame.